Caer.
Desde lo más alto hasta lo más bajo de lo más infinitamente pequeño.
Caer precipitadamente,
sin capacidad de reacción, por no esperarlo, por no proponérselo.
Caer y dar de lleno con una mejilla en el suelo,
en un santiamén, habiendo recorrido uno a uno todos los espacios
contenidos en una migaja de segundo.
Caer completamente,
sin explicaciones, sin comentarios, sin justificaciones,
arrastrándolo todo consigo;
en el instante en que un semáforo cambia luz roja por verde,
mientras se va saludando a un tío,
adentro de un vaso,
subido a espaldas de un acorde preferido,
en cualquier momento,
en cualquier lugar.
27 mar 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
comentario de prueba
Publicar un comentario